La esperaban los pasillos de cristal en su castillo
una corona de laureles con espinas
y un plato frío de caviar..
Su alma se quebraba constantemente
entre los ríos de sangre que dejo su tío
y los espiritus de las hojas muertas adornaban el lugar.
En el mismo invierno que duró 12 meses
en el mismo infierno de su voluntad
con las gotas de lluvia muertas
viendo caer su felicidad..
Su carisma era tan grande como una perla
tan obsesiva como un ser voráz
sufrió una vida de riqueza en soledad
y el amor que buscaba jamás llegó.

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